Tras mi propio rastro- Hechizos

martes, 16 de noviembre de 2010

Metro


No me he quitado los lentes de sol en todo el recorrido, diría que no me importa que la gente del metro me vea, pero soy muy vanidosa y no quiero que la imagen instantánea que tengan de mí sea la de "la joven con el grano entre los ojos". Todo va normal, ellos no me ven el grano y yo veo todo obscuro. Cuando me levanto del asiento corrido, la vieja, hasta entonces a mi lado, expande su abultado trasero hacia el lugar que acabo de desocupar y luego con un movimiento de cabeza autoritario desafía al resto de los pasajeros. Algunos se quedan parados, agarrados al tubo de metal que tienen junto a sí. Me desconciertan, estoy a punto de bajar y no los entiendo, afortunadamente antes de perderlos de vista, la única otra chica del vagón parada toma mi antiguo asiento y el orden se restablece.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Rima fácil

Los hombres, como la cerveza, me aturden quince minutos y después me dan dolor de cabeza.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Pase


La alternativa de desnudarme, arrancarme el cabello y salir corriendo, ha marchado a mi lado desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo mi costado izquierdo sin su tentador rostro lanzándome en la mirada una piadosa oferta; una visión nebulosa de lo que viene; una abducción temporal y primitiva del dolor. Dubitativa volteo a verla, temerosa, y a veces las dos asentimos y el negro vórtice me devora.

domingo, 31 de octubre de 2010

Frío

Andábamos hacia el teatro, hacía frío, siempre que hace frío e intenta tomar mi mano menciona lo fría que estoy algo preocupado y toca mi nariz como para corroborarlo. Tomó mi mano izquierda (que no opuso resistencia) luego de tocar mi nariz, y la depositó en la bolsa derecha de su suéter de lana con un movimiento tan limpio que cuando vi mi mano entrar me pareció que se trataba de una moneda.

viernes, 22 de octubre de 2010

Aburrida en casa


"La silicona lo resuelve todo" me dije vagamente, y sin analizarlo, sólo por decir algo cuando decidí arreglar mi caja para cosméticos con la silicona fría que tantos problemas del hogar ha resuelto. Luego vinieron inmediatamente a escena los "problemas de autoestima" que resuelve inyectada o implantada en distintas áreas del cuerpo.
En asuntos domésticos, la silicona y los dos tomos del diccionario de María Moliner han resuelto buena cantidad de pequeñas averías; la primera une sólo si los segundos aplastan hasta que seque, gran duo. Yo, mientras espero, tomo otro gran ayudante: las toallitas húmedas y comienzo la tarea de limpiar los contenedores, tubos, etc. del maquillaje. Estas tareas no tienen gran recompensa, todo va a volver a ensuciarse y pronto cuando se termine será reemplazado, es una manera "correcta" de utilizar mi tiempo de espera.

jueves, 21 de octubre de 2010

En ojo

Reacciono al dolor escribiendo y borrando, escribiendo y borrando el odio y el dolor que buscan gritar... matar. Al final todo se va, al final todo lo elimino, ¿para qué dejarlo al público? A las 4:27 de la madrugada decido dejar de llorar y no hacer caso a mis ganas de marcar números de personas dormidas y me limito a escuchar a Cerati; eco de mis lamentos.
Pero algo cambió.
Recuerdo el mar, soñé estar aquí y no recuerdo despertar.

lunes, 18 de octubre de 2010

Beauty pump in velvet...

Desde que las vi no podía esperar el momento de ponérmelas. Salimos a hacer la sesión de fotos (que no las incluyó) y estuve anticipando el momento todo el tiempo que duró. Al regresar me puse mi ropa y las tomé de bajo todas las prendas revueltas sobre la cama, corrí a la sala y cual zapatilla de Cenicienta me quedaron a la perfección. Suaves, lujosas y deslumbrantes sostenían mi figura. Eufórica como niña subí las escaleras lo mejor y más rápido que pude para enseñárselas a Manuel; y terminé enseñándolas a todos en el piso. Caminaba en círculos con la cabeza hacia abajo admirándolas, levantando la pierna para mirar mejor, haciendo estimados del precio, lamentando tener que quitármelas, así que pedí a Manuel que me tomara fotos con ellas: un gesto increíblemente cursi, de turista.
El coordinador de moda creyó que había huido. Para mi desdicha fue sólo un secuestro exprés. 4.2 pulgadas abajo, de vuelta a la tierra, me encontré descalza sin saber dónde había dejado mis botas.